La descarbonización del transporte entra en una nueva etapa: de los objetivos a las soluciones reales

La transición energética avanza hacia una fase decisiva para el transporte profesional. Reducir las emisiones ya no es solo una cuestión de objetivos a largo plazo: implica decidir qué tecnologías pueden aplicarse hoy, cómo descarbonizar los vehículos actuales y qué barreras deben superarse para hacer viable el cambio.

La Fundación Corell y la Fundación Ibercaja abordarán estos retos el próximo 29 de septiembre en el Mobility City de Zaragoza durante el II Foro “Transición Energética y Sostenibilidad del Transporte”.

Europa avanza hacia la neutralidad climática y el transporte ocupa una posición central en esa transformación. Pero entre los objetivos establecidos por las políticas europeas y su aplicación efectiva existe un espacio en el que deben tomarse decisiones tecnológicas, económicas y empresariales de enorme trascendencia.

Para las empresas de transporte de mercancías y pasajeros, la pregunta ya no es únicamente cuánto deben reducirse las emisiones, sino cómo hacerlo manteniendo al mismo tiempo la capacidad operativa, la eficiencia y la competitividad.

Electrificación, combustibles renovables, biocombustibles, hidrógeno y otras alternativas energéticas evolucionan a ritmos diferentes y presentan distintas posibilidades según el vehículo, la actividad o las distancias recorridas.

La transición energética del transporte profesional difícilmente podrá entenderse, por tanto, como la sustitución de una tecnología por otra. Todo apunta hacia un escenario más complejo en el que distintas soluciones deberán convivir y evolucionar durante los próximos años.

¿Qué hacemos con los vehículos que ya están circulando?

Buena parte del debate sobre la transición energética se concentra en los vehículos del futuro. Sin embargo, existe otra cuestión igualmente importante: qué ocurre con las flotas actuales.

Los vehículos profesionales representan inversiones relevantes y tienen ciclos de utilización prolongados. Su sustitución completa no puede producirse de manera inmediata, ni desde el punto de vista económico ni desde el operativo.

Por eso, cualquier estrategia realista de descarbonización debe contemplar también las posibilidades de reducción de emisiones de los vehículos que ya están prestando servicio.

La capacidad de determinados combustibles y soluciones energéticas para incorporarse al parque existente será uno de los factores que pueden determinar la velocidad real de la transición.

Descarbonizar no consiste únicamente en decidir qué vehículo se comprará dentro de diez años. También implica preguntarse cómo podemos reducir las emisiones del transporte que necesitamos realizar hoy.

Diferentes necesidades requieren diferentes soluciones

No todos los transportes operan bajo las mismas condiciones.

Un vehículo destinado al reparto urbano, un autobús interurbano y un camión de transporte internacional presentan necesidades muy distintas en términos de autonomía, carga útil, tiempos de operación, disponibilidad energética y acceso a infraestructuras de recarga o repostaje.

Esta diversidad hace especialmente relevante mantener un enfoque abierto respecto a las tecnologías disponibles.

La electrificación presenta importantes oportunidades, especialmente en determinados ámbitos de utilización, mientras que otras soluciones energéticas pueden desempeñar un papel relevante en aquellas operaciones donde la autonomía, el peso, los tiempos de recarga o la infraestructura plantean mayores dificultades.

El verdadero desafío consiste en determinar qué tecnología ofrece mejores resultados en cada contexto y cómo pueden complementarse las distintas alternativas durante el proceso de transición.

Las infraestructuras, la inversión y la energía marcarán el ritmo

La tecnología del vehículo es solo una parte de la ecuación.

La implantación de nuevas soluciones necesita redes de recarga y repostaje, disponibilidad suficiente de energía, capacidad de producción, inversiones empresariales y un marco regulatorio que permita tomar decisiones con una perspectiva de largo plazo.

Para las empresas de transporte, especialmente en un sector caracterizado por la presencia de numerosas pequeñas y medianas compañías, la viabilidad económica será determinante.

La transición energética tendrá que ser también una transición empresarialmente viable.

Reducir emisiones sin comprometer la competitividad exige coordinar regulación, tecnología, energía, infraestructuras e inversión. Si alguno de estos elementos avanza a una velocidad muy diferente del resto, la transformación será considerablemente más difícil.

Escuchar a quienes ya están haciendo la transición

Conocer la realidad de las tecnologías disponibles exige escuchar a quienes las desarrollan, las fabrican y, especialmente, a quienes ya las están utilizando.

Ese será precisamente el planteamiento del II Foro “Transición Energética y Sostenibilidad del Transporte”, organizado conjuntamente por Fundación Corell, la Fundación Ibercaja y el Mobility City, que se celebrará el próximo 29 de septiembre en Zaragoza.

Productores y desarrolladores de energías alternativas, fabricantes de vehículos, empresas de transporte por carretera que ya están implantando sistemas alternativos de energía y asociaciones profesionales compartirán su experiencia y su visión sobre la evolución tecnológica del sector.

Dos ponencias técnicas y diferentes mesas profesionales permitirán analizar las alternativas de descarbonización disponibles para los vehículos actuales, las previsiones de cambio y las principales barreras que deberán superarse en el camino hacia la neutralidad de emisiones.

Convertir la transición energética en una transición posible

La descarbonización del transporte constituye uno de los grandes desafíos de las próximas décadas, pero también una oportunidad para transformar profundamente la movilidad de mercancías y pasajeros.

Para aprovecharla será necesario superar planteamientos simplificados y analizar las soluciones desde la realidad del sector: vehículos, rutas, empresas, costes, energía e infraestructuras.

La neutralidad de emisiones marca el destino. Encontrar los caminos tecnológica y económicamente viables para llegar hasta ella es el verdadero desafío.

Ese será el debate que la Fundación Corell y la Fundación Ibercaja llevarán a el Mobility City de Zaragoza el próximo 29 de septiembre: pasar de hablar únicamente de objetivos de descarbonización a analizar cómo convertirlos en soluciones reales para el transporte profesional.

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